jueves, 4 de febrero de 2010

A cuidar lo que queda de nuestro amado mundo...


El mundo se esta convirtiendo en un sitio peligroso, tóxico y contaminado, un sitio inseguro y temerario....lo que antes fue nuestro hogar, nuestra madre acogedora y hermosa para sus hijos respetuosos de la naturaleza.


Y nos ponemos a pensar….cuando llegamos a esto???? Cuando pasó que nuestra casa y nuestro entorno se convirtieron en un lugar dañino y peligroso??


No, nuestro mundo nunca decidió volverse toxico, nosotros lo convertimos en esto, en plaguicidas y comida contaminada, en ruidos que estresan y terminan matando, en una sociedad indiferente que no teme a un futuro sin agua, a un futuro sin seguridad, a un día salir y no poder respirar o peor aún ver a un familiar como muere lentamente asfixiado por la pobreza de oxigeno o que queda hacinado y enclaustrado en una habitación por temor a salir y morir.


Y no se trata de hablar de cambio climatico y contaminación ambiental y sólo exigir a los estados que se movilicen, el movimiento y la lucha debieran ser personales, diarios y constantes. Aunque nuestro hogar ahora está en crisis y ya no hay mucho que hacer, todavía podemos gritar y luchar para dejar un mundo un poquito mejor a nuestros hijos, comenzemos a reconocer que al hacer daño a nuestro hogar hemos destruido las esperanzas de sobrevivir y coexixtir con respeto entre las criaturas que lo poblamos.


Si no podemos dar ni un solo paso atrás al menos frenemos ahora, pongamos nuestro esfuerzo y granito de arena para detener lo que lentamente nos acecha.


Las enfermedades ambientales están acercándose lentamente pero a paso firme, cada vez son más las personas que padecen de alergias no específicas, severas que al no tener cura tampoco tienen tratamiento y son los pacientes y enfermos quienes sufren las consecuencias del descuido y desconocimiento de la sociedad.


Poco a poco nos convertimos en victimas del caos que todos generamos, pero es un segmento de la sociedad la que sufre en carne propia la angustia de no saber que elemento puede rechazar hoy su cuerpo y producir un desenlace inminente, con cosas aparentemente inocentes: la gasolina de los carros, un ambientador, perfumes, un caramelo, un vaso de leche, en fin.
Y al quedar aislados e incomprendidos las personas que padecemos de enfermedades alérgicas severas nos vamos perdiendo en un hueco al que nadie quiere mirar, ni los médicos, ni los amigos, ni los estados, ni los gobiernos, ni la salud pública, confinados a sufrir en silencio dolores de toda índole, ya que resulta casi imposible tomar remedios destinados a calmar, a desinflamar, a anestesiar, a sedar…..


Solo tomar un poco de consciencia y ayudar en lo que se pueda, reciclar, no malgastar el agua ni la energía, no contaminar el ambiente con químicos, con humo, con ruidos y sobre todo comprender si tienes cerca una persona enferma, apoyarla y respetarla si prefiere estar en silencio y en un ambiente apropiado que preserve su salud un día más.

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